14 ene 2014

El hombre del tiempo, Martín Barreiro #La Revista#Moda

 De Moda 
Martín Barreiro, 36 años, Lugo, Meteórologo







Da que pensar citarse con Martín Barreiro -en Arzúa- el día de la ciclogénesis explosiva, día de perros de esos de toda la vida que insiste en no dar tregua; la cita, el día anterior, a sabiendas de que estaba más que anunciado. “¿Qué día tendremos, Martín?”, le pregunto. “Malo, muy malo”, responde al teléfono. Lo importante es que el hombre del tiempo aterriza, impecable y sonriente, y lo demás son pamplinas. Los hombres del tiempo de hoy, los de la tele, poco o nada se parecen a los que conocíamos de toda la vida -Medina, Maldonado, Pemán y compañía- estos, en su mayoría parten de una formación cientítica -Martín lo es en Física- y muchos de ellos afrontan la metereología como un ensayo más, “es lo que ha permitido que la metereología avance más en diez, quince años que en todas las etapas anteriores”, afirma con el orgullo del que se siente muy agusto en su labor de comunicar a través del rigor. La conversación da para mucho, él es un gran conversador, se nota, por momentos se va de la mano y nos olvidamos de otras cosas. “A veces me pregunto si sería un buen político, no paro de hablar”, apunta como insinuando que al margen del tiempo hay otras miras. Agotamos los rincones del escenario, minúsculo pero -afortunadamente- a resguardo, tal vez esa sea la razón de tanta plática, como quien saborea un postre. En gratitud dejamos que sea él, todo un caballero en apariencia pleno de virtudes, quien se muestre, acostumbrado como está, a posar ante la cámara. Lo repetimos una y otra vez no para que se agote la pose, sino para ver si escampa; ni por esas.

*Publicado en La Revista 12/01/2013

12 ene 2014

Irreverencias sobre papel #Iconos#Raymond Pettibon

Iconos

Autor: Raymond Pettibon
Raymond Pettibon


 un dibujo puede llegar a ser más certero que una potente bomba cargada de maldad, los de Raymond Pettibon (1957, Tucson, Estados Unidos) lo son. La sagacidad de una mirada mordaz, satírica alcanzó históricamente también a otros portentos del arte ilustrado, Goya, Doré o Daumier, a los que el norteamericano tuvo con seguridad en consideración en algún momento, igual que a las amplias corrientes de dibujantes de cómic, hasta que a mediados de los ochenta, cuando se congratuló con los medios expositivos y su obra se cargó de razones, ironía, sarcasmo, sentido trágico de la vida y la ambigüedad necesaria para horadar también las paredes del arte.
 La inspiración le alcanza a Pettibon, con los mismos elementos que cimentan el edificio de la cultura norteamericana, que nos guste o no es la de todos: la televisión, las ficciones de Hollywood, la música, la literatura, el underground cultural; con una particularidad, donde no alcanza la imagen dibujada, el texto que él inserta en cada uno de ellos acaba por provocar el estruendo definitivo. Héroes del surf sorteando las olas -desde niño reside en Los Ángeles-, del beisbol -Pettibon, es el apelativo de un jugador-, del boxeo; personajes ilustrados como Gumby o Vavoom, aquel que, salido de la serie de dibujos animados Félix y el gato no sabía pronunciar otra palabra más allá de su propio nombre.
Él es hijo de una generación, la que creció contraria al belicismo de la guerra de Vietnam, la de la revolución sexual y la de las drogas como experimentación creativa, y así lo refleja en un mundo de ficción paralelo, lleno de meandros implacables y combatientes, en los que reina la ironía y las visiones ingratas que han acabado por consolidarlo en un escenario, el del arte, tan alejado del particular e íntimo mundillo del cómic, entre otras cuestiones, porque el dibujo ha ejercido de contrapunto necesario, por su versatilidad y su facilidad para exponerlo, frente a las grandes producciones imperantes en los museos a lo largo de las últimas décadas.
 Pettibon dota al dibujo de una mirada fresca, rabiosa, con gran sensibilidad para sumergirse en los temas que llegan, aquellos surgidos de la cultura de masas, y dotarlos de una irreverencia que llega y agrada.

*Publicado en La Revista 12/01/2014

7 ene 2014

Modelo de inquietudes #Moncho Conde Corbal#Moda

De Moda
Moncho Conde Corbal, 58 años, comunicador.


José Paz






Hay personas que te sorprenden, para bien o para mal, y personas sorprendentes por naturaleza; ésta los hizo así. A un servidor Moncho Conde Corbal nunca ha dejado de sorprenderle y no por ese aspecto de bon vivant o de diletante empedernido, que pudiera, sino porque detrás de cada uno de esos proyectos que deja entrever la realidad, anda próxima; el relato de su propia vida es la suma de no pocos momentos sorprendentes, pero eso en otro momento.
1978, un joven estudiante de periodismo en Madrid, comienza a ver su imagen reproducida en los dominicales; no es un modelo profesional pero cada una de aquellas imágenes provoca en él un arrebato de ego de pulsiones planetarias. “La arruga es bella” de Adolfo Domínguez explota y él resulta colateralmente afectado. La relación, dura más que muchos matrimonios, del 78 al 84; ya nunca la olvidará. Treinta y cinco años después caminamos sobre ella. Tan sólo fue el comienzo.

*Publicado en La Revista 5/01/2013

Los cuatrocientos años del místico #El Greco#Iconos

Iconos

Imagen: “El martirio de San Mauricio y la legión Tebana”, de 1580-1582.

El Greco


Sobre la obra de Doménikos Theotokópoulus (Candía, Creta, 1541-Toledo, 1614) se ha teorizado tanto que tras de sí deja una estela de misterio más afilada que la de sus particulares figuras. El Greco fue un pintor extranjero que aspiraba a ser pintor de corte de Felipe II y se quedó en aspirante, por su adscripción manierista que le llevó al monarca a desdecirse ante una obra clave como “El martirio de San Mauricio y la Legión Tebana”. La subjetivada visión de San Mauricio, estandarte cristiano contra la herejía romana disgustó al monarca, quien había visto en él al artista capaz de suplir al fallecido Navarrete el Mudo en la labor de decorar El Escorial.
  De formación pictórica exquisita, mezcolanza entre la tradición bizantina natal y la posterior aventura veneciana. El Color veneciano, la estadía más que probable en el taller de Tiziano, dejarían una huella imborrable, como más tarde la influencia del diseño y la composición romana, donde al margen de intensificar su formación humanística de la mano del Cardenal Alejandro Farnesio, se empaparía en artistas de la talla de Miguel Ángel.
  En la marcha a España de 1577 tuvo mucho que ver -sin duda-la construcción de El Escorial y el deseo por trabajar en la corte y triunfar en Madrid, pero se tendría que conformar con hacerlo en Toledo, donde viviría hasta su muerte y donde dejaría descendientes. El rechazo regio -dos de las obras encargadas no fueron del agrado de Felipe II, lo veían excesivamnte mamierista, muy alejado de lo que se entendía por imagen de culto- lo alejaron de la corte y lo destinaron a destilar su particular visión deformada de la realidad, en potentes escorzos, colores vibrantes y una dualidad muy presente entre cielo y tierra en la sociedad toledana de la época, la misma que este año conmemora en plenitud el cuatrocientos aniversario de su muerte. La modernidad, con impresionistas y expresionistas, templaron lanzas en favor de su obra e influencias, la propia contemporaneidad ensalzó su visión de juego, su alegoría cargada de subjetivismo. Eso sí, nadie pudo evitar el cabreo de Felipe II arrinconando su obra y encargando otro San Mauricio, preciso y claro, a Rómulo Cincinato, de quien hoy nadie se acuerda.

*Publicado en La Revista 7/01/2013

6 ene 2014

War stories #Ilustración

De Ilustración


El peor relato de la humanidad ya está escrito; lo malo es la persistente cabezonería por  reescribirlo una y otra vez...
José Paz
Ilustración Planeta Empleo. 

La duodécima noche

De Relato
José Paz

 La luz oscura y la vida muerta; el oxímoron de la vida es un pensamiento alejado . La noche mágica más misteriosa si cabe, uno la mira de reojo con recelo por si tanta certeza descreída que todo lo envuelve ha sido quizá sueño de vigilia. Asomando al ventanuco del alba  persigue sentimientos que no regalos, con el existir es suficiente; de madrugada las sombras son intensas. Hay quienes en la Noche de Reyes terminan por ver lo que no deben, imágenes que les perseguirán de por vida. 
  No hay duda, el movimiento continuo, el tintineo de las copas melodioso y dulce es la señal; detrás de estas sombras hay esperanza, igual que detrás de la inocencia de un niños, siempre hay buenos propósitos y mejores intenciones.
 Sopla la noche con un intermitente golpear de lluvia sobre los cristales del recuerdo. Al verse reflejado en ellos, en el claroscuro apagado del espejo,  uno se mira y lo ve todo, desde los deseos incumplidos a los juguetes rotos. Todo se recompone de memoria, como un juego repleto de melancolía y sonoridades extrañas, de otra época, donde a duras penas se acomoda en el papel. Melodías de veinte, treinta años atrás que se resuenan en el interior como los platos fríos que te aguardaban de madrugadas;  y te sobrecogen.
 “Hay que respetar las fantasías de cada uno”, piensa, con una avejentada imagen entre los dedos: el instante eterno de la infancia.


5 ene 2014

Melodías asimétricas #De Poesía

De Poesía 

La melodía se rompe y te cargas de razones, de pensamientos crudos; 
con los huesos rotos cabalgas sobre el destino iluminado a ras de suelo. Más allá de la esperanza, todo  semeja en mil pedazos.
        
      Mientes,
             harta  del desequilibrio de los tiempos muertos, del aullido permanente a sus espaldas, de las fieras de cristal. 
.
      "Dime que me quieres, que aún suspiras por lamerte las heridas al borde del edificio imponente de muerte fría", le susurraban al oído. Le incomodaba sobre todo su destino de fugitiva.

Mientes, 
           siempre mientes cuando las aguas de tu lecho envuelven tus sueños,
           cuando los peces de colores agitan pensamientos inverosímiles.
Mientes, 
            mientras por tus altas cumbres alumbran sonoridades abisales, 
            corrientes internas con los flujos de un impás. 
Lloras,
 ensangrentada por tu dolor frívolo, por tu pasión irredenta, por los poemas sin piel esculpidos en la espiral de una ira al acecho;
igual que las lluvias embriagan arcillas a la procura de mano que las mime. 

Mientes, 
           la humedad lo germina todo, incluso la mentira. 
Siempre mientes; incluso cuando no mientes.  
Ahora salta, corre junto a los sueños rotos. 


José Paz

4 ene 2014

Pensamientos alejados #En Columna

En Columna
José Paz

  Desde el otro extremo la mosca se mostraba dispuesta a contemplar a cada uno de los asistentes, uno a uno. Eran todos conocidos del finado los que se acercaban a la familia con ánimo de darles el pésame. El insecto acababa de alejarse del cadáver, que aún conservaba, a pesar del tiempo transcurrido y los avatares previos al fallecimiento, parte de la porte y la elegancia que éste dispuso en vida. La mosca trazaba vuelos en círculo, guíada más por la cantidad de calor desprendido por parte de los presentes que por la supuesta hediondez del entorno. Alguno cansado de tan molesto visitante a punto estuvo en un descuido de darle alcance de un diestro manotazo, pero a la mosca le sobraba astucia.
  Supongo que con los efluvios del cava bien presentes, un arranque de relato semejante es lo más próximo a un jarro de agua fría; porque entre los propósitos del año nuevo que acaba de comenzar, el de morirse no es que figure como el más alejado de todos, sino como una posibilidad inexistente, aún siendo ésta infinitamente mayor que muchos de los deseos que nos planteamos. La muerte repentina de una persona sana es exponencialmente mucho mayor que por ejemplo le toque la lotería, y sin embargo nos guía la idea de jugar como si fuera ésta una realidad próxima cuando no lo es; la muerte no lo es. La miramos de reojo y nos sorprende cuando el fallecido es una persona conocida o cercana sobre la que hacemos siempre medidos cálculos, estaba enferma, era una persona mayor.
  Uno no pudo evitar sorprenderse y sonrojarse a la vez cuando a mediados de noviembre en el supermercado donde hacía las compras sonaban villancicos con más ímpetu que el día de nochebuena; nadie aparentemente se mostraba inquieto. Es obvio que entre los propósitos a destiempo no figuraba molestar si no incrementar la caja. A la sociedad del bienestar de la que nos quedan los efluvios no le importan las personas, y a las personas no les preocupa otra moral que no sea un sentir puramente hedonista y alejado de la angustia.
  Suenan más cánticos y villancicos; la mosca, una vez más, sobrevuela la sala repleta, de pensamientos alejados.

*Publicado en el diario La Región 4/01/2014

22 dic 2013

María Tasende, la mirada encantada #Moda

De Moda

María Tasende, Carballo, 35 años, actriz

José Paz







A caballo entre Madrid y Santiago, donde se encuentra realizando una de esas experiencias de los tiempos que corren llamada microteatro, a María Tasende la pillamos a la carrera, a todo papel, memorizando cuanto folio se pone delante, para enfrentarse a la serie en la que anda metida.
  No le gustan las fotos, ya me lo advierte antes de empezar, esta chica que iba para economista hasta que le tocó el gusanillo de la ficción, “Estoy acostumbrado”, le respondo; después de mirarle a la cara, a ese rostro de trazos suaves y mirada luminosa; con ella uno se reconoce en terreno tranquilo, a pesar de lo desapacible de una jornada que parece dispuesta por el enemigo.
La sesión, de menos a más, dejando que María se exprese con su cuerpo menudo. No le gusta verse en el papel de sexy, tampoco lo necesita, es muy guapa y la que la cámara nunca dejará en mal lugar.
  Al final, cuando ya estamos recogiendo los bártulos es ella quien propone fotos, y por supuesto, uno no se niega.

*Publicado en La Revista 22/12/2013

16.416PMM#Iconos#Carrero Blanco

Iconos

Foto: Imagen del Dodge 3700 tras el atentado el 20 de diciembre de 1973.


   Nadie duda de que de la factoría Chrysler en Villaverde salieran a principios de los 70 los mejores coches, “El mejor coche de España”, rezaba la publicidad referida a su modelo más lujoso, el Dodge, y con el que el ourensano Eduardo Barreiros tenía la esperanza de salvar la fábrica; no fue así.
     De aquella factoría milagro había salido el Dodge 3700 negro brillante 16.416 PMM, homónimo a otros en los que habitualmente se movilizaban los ministros del régimen de Franco.
  El 16.416 PMM no era un coche blindado pero sus casi dos toneladas -1800 kg- lo afianzaban sobre el asfalto y puede que a su usuario, un militar, hijo y nieto de militares -de abuelo también  ourensano-, Luis Carrero Blanco, se lo pareciera. Carrero se había ganado la confianza de Franco, y de una parte del régimen, convirtiéndose en el presidente del gobierno y a todas luces en el candidato previsible en cuanto a la sucesión, situación que provocaba reacciones encontradas en no pocos sectores, también en los norteamericanos, a quienes les había negado, en un gesto inaudito hasta la fecha, la posibilidad del uso de las bases militares durante la guerra de Yom Kipur, de octubre de 1973. Los americanos veían en su figura, un ser trasnochado de ideales rancios, aunque fuera él uno de los militares que se posicionó en pro de la neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial.
     Para ser militar experimentado erró en una regla básica, la de velar por la propia seguridad personal; aquel 20 de diciembre, como era habitual en él, acudía a la misa diaria en la iglesia Francisco de Barja, acompañado por su chófer, José Luis Pérez, y un inspector de policía, Antonio Bueno; muchas veces les acompañaba también su propia hija. Una mañana fría, que a las 9.36 AM, al paso por el número 104 de la calle Claudio Coello se volvió repentinamente plomiza, lanzándolo todo por los aires. La explosión arrojó el Dodge 16.416 PMM sobre una azotea contigua a la iglesia donde el militar acababa de comulgar. Fallecieron los tres.
     Un año tardaron los integrantes del comando Txikia de ETA, que habían alquilado un sótano, en trazar una zanja subterránea hasta el medio de la calzada. La explosión detonó no pocas dudas.

*Publicado en La Revista 22/12/2013

15 dic 2013

Un personaxe con chispa#Aitor Rei#La Revista#Moda

De Moda
Aitor Rei, 33 anos, Ourense, actor.

José Paz





Dicíase dos afiadores que tiñan a mirada curtida e a personalidade afiada, non de afiar coitelos e navallas, senón de aturar toda a tropa que atopaban no seu oficio; foi a malicia, máis ca pericia dos seus dedos o que lles fixo saír cara adiante. Aitor Rei recolleu moito deles; parte aprendeuna nestes dous anos que explorou o mundo seguíndolles o fío a moitos deses homes que se perderon na distancia cunha roda a costas; o resto xa o tiña aprendido denantes.
  Vai de promoción –os actores sempre están nela- e se nota, o vello Seat Seiscentos da “Última Viaxe do Afiador” acompáñanos hoxe como se fose un máis na escena. Con Aitor non é posible unha sesión normal, de poses atrapadas e demais, non porque non se deixe, todo o contrario, todo nel é dispoñibilidade, mais, sen darmos conta, toda a súa personalidade emerxe a carón do instante; un non pode facer outra cousa que non sexa recoller esa forza bruta. E que a cultura hoxe é cuestión de enerxía.

*Publicado na Revista 15/12/2013

Envolturas de silencio

E l invierno envuelve cada rama entrelazadas entre sí por el frío y la niebla que lo atrapa todo en un escenario de aventura. Todo es ...