21 oct 2012

"Spanish Village", Eugene Smith, disparos certeros. # Iconos


Iconos
Imagen: Guardias Civiles en la Deleitosa, 1950
Autor: Eugene Smith
Revsita: LIFE



Eugene Smith, 1950
Al Norteamericano Eugene Smith el pueblo cacereño de la Deleitosa le aproximó al frío y duro invierno de la posguerra española y a no pocos inconvenientes. Un permiso oficial –cursado desde París- para entrar con su equipo fue el arma imprevista que le sirvió de escudo ante “falangistas”, que junto con la iglesia y el ejército, eran por entonces garantes de la pureza de un régimen, y quienes sin no poco ahínco trataron de impedir que ejerciera su trabajo. Eso sí, siempre con sonrisas aparentes, así lo cuenta este fotógrafo grande, estrella de lo mejor del periodismo ilustrado; en su caso ilustrado doblemente.
Las imágenes de “Spanish Village” para LIFE enmudecen a cualquier tipo de sensibilidad, a medio camino entre lo pictórico y lo periodístico, con pericia de cirujano y alma de poeta, sesenta y dos años después siguen marcando rabia y dolor como el primer día que servidor las vio, y de eso ya hace unos cuantos.  Por tradición y escuela la metodología de estos documentalistas norteamericanos siempre fue de lo más exigente, anotándolo todo de las personas que se cruzaban en su camino y dejando pocas cosas al azar, eran lo más parecido a una producción documental cinematográfica. Fue precisamente su método de trabajo lo que más mosqueó a las autoridades, impidiéndoles anotar nombres, fechas, datos, así que en este caso el rigor iba de cabeza.
La descripción de algunos aspectos de la Deleitosa sucumbe al tópico, “…economía de subsistencia basada en la agricultura y el pastoreo de cabras, población analfabeta, condiciones higiénico sanitarias abonadas a todos los males…” Entre las líneas más afiladas escritas para el reportaje por el propio Eugene hay una que en toda su crudeza envuelve a aquella vetusta Guardia Civil, “…están bien educados. Eso sí, en el tercer grado y el puntapié en el estómago. Disfrutan con su poder y gustan de ejercer sus autoritarios músculos contra ciudadanos que no son capaces de defenderse…”. Y no lo dice por molestar al cuerpo, aseguró que durante las dos semanas que duró el reportaje, salvaron la piel por extranjeros con ayuda del salvoconducto de marras, que el propio Eugene nunca pensó que le fuera a dar pie para tantas cosas. Fue precisamente después de una de aquellas visitas recibidas en la pensión donde residían cuando tras demasiadas preguntas formuladas alrededor del reportaje, intérprete y demás, pensaron que el momento de desaparecer había llegado; que mejor no seguir tentando más a la suerte.

*Publicado en La Revista 21/10/2012

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