30 dic 2012

Una dama napolitana # Iconos



ICONOS

Imagen: Sofía Loren  en "Ayer, hoy y mañana" (1963)
Autor: Vittorio de Sica


Sofía Loren  en "Ayer, hoy y mañana" (1963)

A la belleza de Sofía Loren le ocurre lo mismo que al Dinosaurio de Monterroso, que siempre ha estado ahí, al pie de la escalerilla de la dama, desde que viera la luz en aquel Nápoles de posguerra y de eso hace ya casi ochenta años. Comenzó a lucir palmito de la mano de su madre, quien de paso también la alejaba de moscones. Al primer concurso de belleza se presentó embutida en un vestido elaborado con unas viejas cortinas, al más puro estilo de una cenicienta contemporánea; lo importante quedaba dentro. El tiempo borró pronto su aspecto de mujerona de ambiente turbio y todo a la vista, mirada amplia, grandes pechos y una boca de lo más generosa que ha derivado en una sofisticación envidiable confabulada con el paso del tiempo.
Uno no la imagina con Carlo Ponti a su lado, sino junto al Mastroianni sollozante y  desasistido en “Ayer, hoy y Mañana”(1963), de Vittorio de Sica ; nunca en el de Prêt-à-porter (1994), de Robert Altman, con ella dispuesta a repetir el estreptease y él dormido a la primera de cambio. La imagina con Cary Grant quien hizo lo imposible por ganarse sus favores mientras rodaban “Orgullo y Pasión”, lo mismo que Peter Sellers, que también buscó en ella consuelo tras un matrimonio fracasado. Quien no lo hizo fue Marlon Brando, andaba a otras cosas. Carlo Ponti no era rival,  nunca por su belleza, pero fue quien le robó el corazón y eso que ya estaba casado. Él le aportó como productor todo lo que una actriz necesita para abrirse camino, incluido un Hollywood en los cincuenta de lo más provechoso; su matrimonio duró hasta la muerte.
En lo cinematográfico la academia norteamericana le reconoció con un Oscar un trabajo memorable a las órdenes de Vittorio de Sica, “Dos mujeres” (1960), historia de una Italia trágica que la napolitana había vivido en primera persona. Años después, 1991, recibió otro honorífico por su contribución a la industria; el argumento es inapelable. Su mito erótico es ya eterno, supera a el de todas aquellas que en algún momento han pretendido rivalizar bajo los focos, ni Gina Lollobrigida, Claudia Cardinale, Silvia Mangano tuvieron mucho que decir; tampoco la despampanante Jane Mansfield famosa por inflirtrarse en una de las más famosas fotos de la italiana. La belleza de Sofía Loren hoy persiste al igual que su mito.

*Publicado en La Revista 30/12/2012



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envolturas de silencio

E l invierno envuelve cada rama entrelazadas entre sí por el frío y la niebla que lo atrapa todo en un escenario de aventura. Todo es ...