18 nov 2012

La reina de las pin-ups, Bettie Page #Iconos


Iconos

Imagen: Bettie Page
Autor: Irving Klaw


                                     Irving Klaw

    No fue sólo belleza, además irradiaba erotismo por todos sus poros. Cada vez que Bettie Page (Nashville, Tennessee, 1923 - Los Ángeles, 2008) cimbreaba sus caderas ante la cámara era como si el tiempo se detuviera, sus gloriosas curvas que avanzaban sensuales como las olas del mar, recatada y atrevida a partes iguales; el hipnotismo de sus ojos grandiosos y su mirada felina se apoderaban de todo.
Es difícil imaginar cómo una joven provinciana y religiosa pudo llegar a convertirse en la reina de las pin-ups, en un momento en el que lo pretecnológico se imponía a cualquier otra sofisticación de atrezo o vestuario. Su reinado fue más longevo que el de la mayoría de las pin-ups, que desaparecían tras la temporada. Además Bettie, modelo y estudiante de teatro, buscó también un acomodo que no encontró en la industria del cine, entre otros motivos porque los productores buscaban algo más que su talento.
En los cincuenta su imagen fue utilizada en todo tipo de publicaciones, básicamente revistas masculinas y postales “bondage”, el arte japonés de las ataduras eróticas, realizadas en su mayoría para clientes específicos. Miles y miles de imágenes con un destino variado decoraron los hogares y armarios de infinidad de norteamericanos. El icono de Bettie Page que ha ido medrando con los años, argumento que ella no supo o no pudo aprovecharse en vida, pasándolo mal –en los setenta le diagnosticaron esquizofrenia-, viviendo en la precariedad, y todo ello a pesar de los revivals surgidos a partir de los años ochenta. Dos fotógrafos cincelaron su imagen eterna, Irving Klaw fue quien proyecto la opción más fetichista con fotos y películas de ambiente sado y ataduras, antesala de lo que estaba por llegar a la industria del porno, pero que en aquellos momentos resultaban casi virginales, ni un mínimo desnudo –cuando ella acostumbraba a hacerlo-; una opinión no compartida por las autoridades, la muerte de un joven por tras una sesión de bondage casero inspirado en la artista provocó la intervención del Senado norteamericano quien citó a todos los implicados bajo la acusación de pornografía y una supuesta conexión con la delincuencia juvenil. La modelo no llegó a declarar pero abandonó la vida pública y el negocio de Klaw se fue al traste. Las fotos de Bunny Yeager, de un corte mucho más sensual y erótico consiguieron para Bettie algunas de las sesiones más celebradas entre las que destaca una de la chica desnuda y arrodillada con un gorro de Santa Claus al pie del árbol que fue portada de Playboy y que le abrió las puertas de la casa.
Bettie, que ha inspirado a muchas generaciones de artistas –Madonna, Dita Von Teese…- abandonó la vida pública en 1957, se casó tres veces y se refugió en la religión sin arrepentirse de nada, faltaría más.

*Publicado en La Revista 18/11/2012

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